11.06.2008

Aquel día

El día que le conoció había empezado mal. Se había manchado la blusa desayunando y tuvo que cambiarse. Había pasado un buen rato en un atasco absurdo y cuando por fin consiguió llegar al polígono donde tenía su primera visita del día, se desorientó y la búsqueda de la dirección, que parecía tan sencilla en el callejero, se complicó haciéndole perder un buen rato. Para completar el comienzo de la maña na tuvo un pequeño accidente con otro coche, papeles, explicaciones...en fin, un desastre. Estaba considerando la posibilidad de dejar la visita para otro día y pasar a la siguiente, cuando, por fin, encontró la empresa. Se presentó a la recepcionista y, pasados escasos minutos, apareció él. Un hombre grande, con una cara redonda que se iluminó con una amplia sonrisa, y ella pensó: "Que angelote más simpático".

El día que la conoció había empezado mal. Había tenido una agria discusión con su mujer antes de salir de casa, aún le pesaba en el ánimo cuando llego a la fábrica para encontrar más problemas. En la cadena de producción se habían calculado mal unas piezas que urgía entregar, un proveedor importante tenia a sus trabajadores en huelga y se retrasaría en las entregas, y un sin fin de problemas más. Cuando abrió su agenda vio anotada la cita con aquella comercial, algo en aquella voz que le telefoneó le había agradado, pero ahora se arrepintió de haber quedado con ella. ¡¡Con el día que llevaba!! ... . Cuando salió a recibirla se encontró con una mujer morena con una preciosa sonrisa y él pensó: "Que polvo la echaba".

Se estrecharon las manos y reconocieron una corriente de simpatía mutua, hablaron poco del motivo de la visita y mucho de otras muchas cosas, como dos viejos amigos. La visita que habría durado quince minutos se alargó casi una hora. Él olvidó los problemas por un rato y ella olvidó que llegaba tarde a su próxima visita. Cuando se despidieron se estrecharon de nuevo las manos y ella pensó: ¡¡Que angelote más simpático", y él pensó: "!!Que polvo la echaba!!". Y cada uno siguió con su trabajo, con sus problemas... con su vida.

El día que se conocieron ni él ni ella buscaban ni esperaban nada.

Él trataba de mantener a flote un matrimonio moribundo y estaba volcado en su trabajo para suplir la falta de amor.

Ella hacia unos años que había salido de un matrimonio fracasado y había tomado las riendas de su vida en solitario.

Pero el Amor es un niño travieso y ese día, que tan mal había empezado, decidió enredar en sus vidas, prendiendo una pequeña llama.

El día que se conocieron ni él ni ella fueron conscientes, pero fue el primer día de su gran historia de amor.

8 comentarios:

Gudea dijo...

Lo he vuelto a leer y me he vuelto a emocionar con tus palabras. A veces me he preguntado que hubiese pasado si ese día ella no hubiese encontrado la dirección a la que iba y no he podido encontrar una respuesta. Será quizás porque no soy capaz de imaginarme mi vida sin ti.
Besos

Froiliuba dijo...

y no puedo dejar de sonreir de nuevo cuando lo leo como en aquella ocasión, porque me imagino la escena, la mesa, el despacho, el lamparón de la camisa, que seguro eque era un hermosos lamparón en la mitad del pecho y... eso, no puedo dejar de sonreir.

Precios este texto, como todos ellos.

bess

fonsilleda dijo...

He vuelto a emocionarme con unos recuerdos tan bellos.
Conocerte ha sido fantástico y conocerle a él, lo mismo.
A pesar de la camisa, o precisamente porque hubo una camisa.
Biquiños

Dante dijo...

No lo había leido antes, pero ahora que lo hice, me convenzo que la persona indicada... siempre llega en el momento indicado. Y generalmente, es cuando uno menos se lo espera, aun creyendo que ya no hay motivos para hacerlo. Increíble historia. Felicitaciones y felicidades a ambos por seguir disfrutándola como el primer día. Un abrazo.

Balteu dijo...

Es una historia fantástica, llena de positivismo, de pensar que a pesar de los malos tragos que la vida te da, en un recodo del camino, en un día extraño, puedes mejorar el resto de tu existencia, encontrando a la persona idónea para vivir una vida plena de felicidad.
Es un texto con una narración muy bien llevada, que nos hace ponernos en la piel de ambos protagonistas y seguir su lectura fácil hasta el final.
Me alegro mucho de que sigáis disfrutando el uno del otro.

Un bico.

Alida dijo...

Como ves pequeña, me pasé por tu blog, que es impresionantemente bello, y te dejo esta nota.

Voy a estar un rato para ir curioseando por tus rincones.

Gracias por invitarme...

Besis, Ali

estela dijo...

Bellìsima, encantadora historia!

Creo que la había leído antes,pero ha valido la pena leerla nuevamente.

Besos.

Mónica dijo...

Hola Fefi

Me he colado sin permiso en tu blog y he leído esta maravillosa historia de amor. Enhorabuena por partida doble, por la historia y por la parte real.

Supongo que la vida es así. Las cosas siempre pasan por algo y en el fondo nada es casual (esto me explicaron hace tiempo y creo que es real)

Dicen que el amor se encuentra cuándo uno nunca se lo espera y debe ser cierto.

Un abrazo enorme y.... Feliz Navidad para ti y para toda la familia.

Besos.