3.04.2008

La ventana de Margot

Margot miraba por aquella ventana abierta en su salón en penumbras. Angustiada, veía a aquella chiquilla tratando de ocultarse entre los coches del aparcamiento, casi podía oír los latidos de su corazón, sin duda tan desbocado como el suyo propio.

Percibía el pánico que aceleraba la respiración de la chica, posiblemente atenazando su garganta, reseca y dolorida de contener el grito terrorífico, como ella sentía la suya.

El hombre husmeaba entre los coches parsimoniosamente, con la seguridad del cazador avezado, que sabe con certeza que su presa no podrá escapar. En su mano el enorme cuchillo lanzaba destellos inquietantes reflejando la luz de la luna llena.

Se volvió de repente y pareció mirar hacia Margot, ella se llevó ambas manos al corazón, como queriendo ocultar el sonido de sus latidos desordenados, temiendo haberse delatado, y quizás él los había oído desde la distancia.

Vio a la chica moverse, iniciar la huida, en lo que creyó un descuido de su perseguidor. Pero él se volvió, la había oído, o intuido. Se desplazó con sigilo, dando un rodeo, sin duda buscando que su presa se confiase y se delatase de nuevo para localizarla.

Y así fue. Ella corrió sin ruido hacia otro coche más cercano a la salida, esperó un momento y echo a correr, quedando al descubierto.

¡Corre… Corre! No pares, no mires atrás, ¡Corre!

Una mano como una garra salió de la oscuridad agarrando a la chiquilla por el pelo, mientras la otra blandía el cuchillo refulgente…

Margot no aguantó más. Gritó con todas sus fuerzas cerrando los ojos y tapándolos con sus manos.

Su marido, que había estado dormitando, ajeno a lo que ocurría allí mismo, en aquella ventana abierta de su salón, despertó asustado.

Viendo a su mujer en aquel estado, le pasó un brazo protector por los hombros y, tomando el mando a distancia, apagó el televisor.
Cuadro de J.Bernáldez

2 comentarios:

fonsilleda dijo...

Mira que soy tonta, como la primera vez, cai como una imbécil y eso sólo demuestra una cosa, lo bien narrado que está el relato. Me has tenido en vilo desde ese balcón a... y lo peor es que el corazón también palpitaba.
Ha sido como esas novelas que guardas porque te impactaron y cuando relees disfrutas más que la primera vez.
Sabía que había trampa, pero no fui capaz de detectarla.
Enhorabuena y bicos.

Dante dijo...

Inesperado final para un excelente relato. Al igual que Ana, no imaginé el desenlace, y a diferencia de ella, lo que menos supuse fue que podía haber una trampa. deberé tenerlo en cuenta la próxima vez, jaj. Un beso, preciosa.