6.28.2009

EL BESO MAS DULCE



No podía creerlo, él estaba allí, frente a ella. ¿Cuanto tiempo había pasado, diez años?. Apenas había cambiado, apenas unas tenues arruguitas enmarcando los ojos, más marcados los pómulos, más anchos lo hombros... pero lo hubiera reconocido entre un millón, lo había recordado todos los días desde la última vez que se vieron.


Aquel caluroso mes de Agosto ella había cumplido dieciséis años. Y fue en su fiesta de cumpleaños donde le conoció. Él estaba pasando unos días de vacaciones en su pueblo costero, en casa de su amiga Loli, pues había venido con el primo de ésta. Cuando llegó a ella le gustó de inmediato, se las ingenió para estar cerca de él, coqueteando descaradamente, provocándole con la poca habilidad que su inexperiencia le permitía. Le parecía tan guapo, tan interesante, tan mayor. Tenía algunos años más que ella ¿ocho, diez? le parecía un dios.


Le persiguió durante los quince días que él estuvo en su pueblo. Se hacía la encontradiza en los bares, en el cine, en la playa... y, al final, él no pudo resistirse.


Quedaron a solas y, casi de madrugada, se entregó por primera vez. Él fue delicado, no le hizo daño, incluso la hizo disfrutar. Cuando se despidieron en la puerta de la casa de ella la beso, era el beso de despedida. La besó con tanta dulzura, que ella lloró de emoción. Nunca olvidaría ese beso. Nunca.


Después vendrían muchos besos más, muchos hombres más, pero aquel beso era su tesoro, recordaba el sabor de su lengua, la suavidad de sus labios sobre los de ella, soñaba con ese beso.


Había esperado su regreso tejiendo sueños de ternura y pasión, deseando que él se hubiese enamorado de ella y viniera para vivir un romance apasionado. Pero despues de algun tiempo supo que él se había casado y que ella solo fué un momento en una noche calurosa de un més de agosto a la orilla del mar.


Y ahora estaba ahí, frente a ella, sonriéndole y sin reconocerla. ¿Tanto había cambiado?. Ya no llevaba su hermosa melena castaña, su pelo estaba teñido de rubio y con un corte moderno, su cara no era ya la de aquella bonita adolescente, ahora iba maquillada.


Él la había observado un momento en silencio “Me resultas conocida” le había dicho, y el corazón de ella latió tan fuerte que se asombró de que él no se diera cuenta. Por un momento soñó que no la había olvidado, que la recordaba como ella a él. Pero ese momento pasó “Ya sé, te pareces a mi prima Sara” y el corazón de ella, que antes volaba, cayó al suelo herido como por un disparo.


A partir de ese instante se comportó como él esperaba, desnudándolo con manos expertas, seduciéndole con palabras atrevidas, provocándole con su cuerpo. Puso todo su interés y su experiencia para que él disfrutara tanto, que aquel polvo fuera inolvidable.


Cuando acabó, él tenía la mirada feliz del animal satisfecho. Se vistió y sacó la cartera de su americana, le tendió los billetes pero ella no los aceptó.


“¿Por qué?” preguntó él. “Es un regalo para que no me olvides esta vez”, pero no quiso desvelar quien era y añadió “esta vez invito yo”. Él quiso besarla y ella lo rechazó. “No te olvidaré nunca”. Le despidió en la puerta del estudio que era su lugar de trabajo, donde recibía a sus clientes. Cerró la puerta y sonrió para ella misma.


Ahora estaban en paz. Sabía que no la olvidaría esta vez. Él había olvidado con facilidad a una adolescente enamorada que se entregaba por primera vez, pero no olvidaría nunca a una puta que le regaló un polvo increíble. Y ella seguiría recordando aquel beso adolescente, el beso más dulce.


Fefi B. Febrero, 2008

3 comentarios:

fonsilleda dijo...

Buena historia quizá un poco ¿frustrante?, ¿desencantada?. No sé... ¿una pequeña venganza?.
Su adolescencia ¿la llevó a dedicarse a...?.
Demasiadas preguntas, lo que tiene que significar que me has enganchado.
Bicos.

Froiliuba dijo...

Este lo recordaba con pelos y señales, me pareció un texto buenísimo la priemra vez que lo leí y me lo sigue pareceindo,
muuuu bien, asi me gusta que retomes tu blog
besotes

Dante dijo...

Es un texto excelente, corazón. Lástima la memoria del amigo. Cómo pudo olvidarla? Imperdonable. debería volver más veces para refrescarla. Jaj. Beso, preciosa.